Velez 2 Boca 0

De un lado, Vélez trataba de recuperar su mejor cara. Del otro, Boca intentaba lo mismo con la desazón de los que continúan con un ciclo, el de Carlos Ischia, que ya saben terminado. Y tras un desarrollo con muchos vaivenes, se impuso el Fortín en Liniers por 2-0, aunque primero encontró los goles y después la justificación, para mantenerse a un punto de Lanús en lo alto del Torneo Clausura.

En el inicio, el local complicó más con las subidas de Emiliano Papa por la izquierda, aunque por la derecha Fabián Cubero nunca pudo crear peligro en su nueva función de volante y Maximiliano Moralez no gravitó en su regreso. De todas formas, todas las primeras llegadas, aunque tibias, fueron de los de Ricardo Gareca: un cabezazo alto de Nicolás Otamendi, un sablazo de Rodrigo López que controló Roberto Abbondanzieri. En el medio, la visita debió liquidar dos cambios debido a lesiones: Gastón Sauro por Gabriel Paletta (esguince de tobillo derecho) y Juan Krupoviesa por Claudio Morel Rodríguez (contractura en el isquiotibial izquierdo).

Pero después llegó lo mejor. Cubero estrelló un tiro en el travesaño y el Xeneize, que fue creciendo en el medio con las tareas de Fabián Vargas y los retrocesos de Pablo Mouche, asoló en el final con un remate en el palo de Martín Palermo, un tiro de Krupoviesa que complicó a Germán Montoya y un cabezazo muy complicado de Vargas que logró despejar el uno.

El complemento empezó a puro vértigo. El Tigre acertó con el ingreso de Jonathan Cristaldo por el nuevamente intrascendente Larrivey, aunque la pelota corría sin trabas por el mediocampo, a puro toque de ambos lados, y por lo general se topaba con las defensas. Las excepciones fueron un disparo de Facundo Roncaglia que tapó Montoya y un tiro alto de Cristian Chávez.

Pero en dos minutos cambió todo. A los 16, Julio César Cáceres y Abbondanzieri se desentendieron para controlar una pelota, López arremetió entre ambos y definió en las narices del Pato para el primero. Y enseguida, a los 18, otro ingresado de buen nivel, Juan Manuel Martínez, escapó por derecha, habilitó en profundidad a Cristaldo y el Churri definió sin ponerse nervioso ante la salida del Pato.

Entonces, el partido se terminó. Vélez se dedicó a manejar el balón y no volvió a apretar el acelerador, mientras que Boca cayó en la impotencia con la expulsión innecesaria de Juan Forlín a los 32 y sólo se acercó en serio con un cabezazo de Palermo que Sebastián Domínguez sacó en la línea.

Y así, antes del pitazo final, la multitud que acompañó a Vélez en Liniers desató su fiesta a puro resultado, puesto que el nivel del equipo volvió a dejar dudas y pocos méritos había reunido antes de los goles. El apagado Boca, en cambio, se encamina hacia la transición en medio de los flashes que retratan su desazón y su crisis.

Fuente:www.tycsports.com
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